¡¡Un ratito más por favor!!…

Para los niños, el tiempo de juego nunca es suficiente, recuerdo cuando mi hija era pequeña y todas las veces que íbamos a casa de la prima o la amiguita, al llegar la hora de irnos siempre era la misma cantaleta ¡un ratito más por favor!

Y es que muchos pensaríamos que el juego es mero entretenimiento, una forma de pasar el rato y divertirse, pero a través de mi experiencia docente e indagando con mayor profundidad, he descubierto que es una actividad necesaria en los pequeños que aporta múltiples beneficios y desarrolla diversas áreas como la del lenguaje, la motricidad, la creativa, la sensorial y la socioafectiva.

El juego en las diferentes etapas del desarrollo

Jugar es importante, ya sea en lo individual o en lo colectivo, cuando los niños juegan se sienten felices y van desarrollando su personalidad.

A medida que los niños crecen, el juego crece con ellos, y es impulso y reflejo de sus cambios. Si prestamos un poco de atención, podemos notar en esta actividad los procesos de maduración por los que atraviesan nuestros pequeños.

Así, cuando vemos a un bebé tomándose los pies, o explorando sus manos ¡está jugando!, interactúa poco a poco en el mundo a través de ello.

Más adelante, aproximadamente a los dos años, comienzan los juegos en los que imita gestos y actitudes de otras personas, recoger, dar, mostrar, compartir un objeto son parte de sus interacciones.

Cuando ha desarrollado mayor lenguaje hablado, entre los tres y cuatro años, comienza el juego cooperativo con sociabilización, asume papeles y situaciones interactuando de forma sencilla con otros niños, logrando realizar una actividad en común.

Entre los cuatro y cinco años, realiza juegos más complejos que tienen un fin determinado, construye con elementos específicos; también suele jugar a ser personajes y realizar dramatizaciones; en esta etapa organiza y planea sus actividades, logrando plasmar sus ideas de muchas maneras a través de la pintura, el lenguaje y la música, entre otros.

Entre los cinco y seis años, los niños suelen buscar nuevos amigos e inclusive crearlos en su imaginación (lo cual es común en hijos únicos), en estas nuevas relaciones los niños reafirman su yo.

Por último, entre los seis y siete años, tienen gran actividad, se asocian, y pueden reconocer en sus amigos gustos e intereses en común, cobrando gran importancia las actividades en grupo.

Como puedes ver en pocos años hay un gran desarrollo en nuestros pequeños, y es vital permitirles tiempo para realizar esta actividad. Al respecto, Sánchez, C (2006) menciona:

“Es igualmente importante que los niños tengan tiempos para jugar solos y tiempos para jugar con otros niños; los primeros fortalecen su creatividad, imaginación e independencia; los segundos la responsabilidad, la cooperación y el intercambio; el grado de estima, estímulo, colaboración y disciplina es fundamental para la formación de su personalidad.”

En Luna Dance Studio, utilizamos el juego como herramienta didáctica para el desarrollo de las capacidades psicomotrices de nuestros estudiantes.

Sabemos que jugar con nuestros niños puede ser agotador, pero esperamos que esta orientación te apoye en el tipo de juegos que frecuentan según su etapa de desarrollo y te facilite la actividad.

¡Ahora ya sabes por qué es importante darle a nuestros pequeños el tiempo necesario para jugar solos o acompañados!, así quizás, la próxima vez que nuestros niños nos pidan “un ratito más por favor” para jugar con sus amiguitos, lo tengamos en cuenta y cedamos con una sonrisa.

Citas y referencias bibliográficas

Arango, M; Infante, E; López, M (2008). Juegos de estimulación temprana para niños. Ed. Gamma. Colombia

Sánchez, C (2006) El desarrollo psicomotor en el niño preescolar. Recuperado de: https://drive.google.com/file/d/1vSL5HsOTJyH7O_MOdbshQr6_6_hhfXkl/view?usp=sharing